[Escrito por Felipe Solórzano]
El boxeo, a mi parecer, es más que un simple deporte de entretenimiento, y prueba de ello es que algunos protagonistas de este histórico deporte en muchas ocasiones han lidiado con problemas sociales más allá del ring, como el racismo (John Arthur ‘Jack’ Johnson, por ejemplo) e incluso en algunas ocasiones, han tenido que defender con sus puños –circunstancialmente– en el ring, ideologías políticas (Joe Louis –Democracia estadounidense– y Max Schmeling –Nazismo alemán–) o retirarse del mismo por oponerse a su reclutamiento por parte de las fuerzas armadas de su país (Muhammad Ali y E.U.A.).
El boxeo, a mi parecer, es más que un simple deporte de entretenimiento, y prueba de ello es que algunos protagonistas de este histórico deporte en muchas ocasiones han lidiado con problemas sociales más allá del ring, como el racismo (John Arthur ‘Jack’ Johnson, por ejemplo) e incluso en algunas ocasiones, han tenido que defender con sus puños –circunstancialmente– en el ring, ideologías políticas (Joe Louis –Democracia estadounidense– y Max Schmeling –Nazismo alemán–) o retirarse del mismo por oponerse a su reclutamiento por parte de las fuerzas armadas de su país (Muhammad Ali y E.U.A.).
Históricamente este deporte de combate ha sido afectado legal y culturalmente por prejuicios, y es que prácticamente desde su institucionalización como disciplina ha funcionado como una especie de “competencia” que ayuda a determinar qué raza es la más dominante, o la más poderosa –quizá– mediante el ataque y la defensa que dos hombres efectúan dentro del cuadrilátero.
En la cultura popular de los países latinoamericanos el pugilismo –como también se le conoce al boxeo– a pesar de no ser el deporte más seguido en nuestro continente, ha jugado un papel importante, ya que grandes peleadores nacidos en América latina –que desde que hicieron su aparición en las “Grandes ligas” del box le dieron a su país reconocimiento mundial–; tal es el caso del panameño Roberto “Manos de piedra” Durán, que además de ser una auténtica fiera en el ring, sabía meterse en la cabeza de sus rivales previo a los combates, y si no pregúntenle a su gran rival estadounidense ‘Sugar Ray Leonard’.
En México, el boxeo ha sido un deporte que además de otorgarle títulos mundiales y medallas olímpicas a nuestro país, ha movido grandes masas, y prueba de ello es el fenómeno que llegó a ser en su momento el sonorense Julio César Chávez, quien llegó a tener un récord profesional de 87 peleas ganadas sin empates ni derrotas, no obstante, el uso de drogas como la cocaína y la poca constancia en sus entrenamientos afectaron la parte final de su carrera, y cuando Frankie Randall y Oscar de la Hoya le propinaron grandes golpizas y lo derrotaron, el pueblo mexicano al siguiente día de la pelea parecía estar de luto.
Concluyendo este texto, yo pienso que no podemos ser ajenos a este deporte, que bien o mal, es parte de nuestra historia, la cual conforme el paso de los años, inevitablemente, suele presentarnos fenómenos sociales parecidos a los del pasado, pero en un contexto totalmente distinto.


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