Armstrong, la trompeta y el scat


[Escrito por Ricardo Blanquet]

El propio Louis Armstrong contaba la historia de su apodo: Satchmo. De niño, y tras encontrar algún centavo tirado en la calle, guardaba el dinero dentro de su boca para que niños mayores no lo vieran con las monedas en mano, y así poder llevarlo a casa. Los mayores decían entonces que utilizaba su boca como un satchel (morral). Satchel-mouth, Satchmo.

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Nueva Orleans. Puerto de esclavos negros llegados en el siglo XIX a Estados Unidos. A inicios del siglo XX, la ciudad norteamericana con mayor presencia de esta raza, que llevó a la ciudad a ser un centro de prácticas antiguas, principalmente de magia y el vudú, traídas por los mismos africanos y conservadas hasta hoy en día.

La ciudad a inicios del siglo pasado era una de las menos desarrolladas en el país americano. A pesar de estar del lado este, lejos de lo Western, no tuvo el crecimiento que sí hubo al norte como en Chicago y Nueva York. Los barrios eran pobres, los jóvenes tomaban el tren hacia el norte en busca de una suerte de “sueño americano” de aquel entonces, y la música, el baile y estas antiguas tradiciones eran el día a día de sus habitantes. 

Y entre ellos, niños que corrían, jugaban, trabajaban a partir de edades tempranas y recogían dinero del suelo. Uno de ellos, Louis. De apellido Armstrong a pesar del abandono de su padre a temprana edad, pero sí criado junto a su hermana Beatrice por su abuela Josephine Armstrong y su madre, Maryann, prostituta, en uno de los barrios de mayor carencia en una ciudad de por sí ya mermada. 

Desde niño se sentaba en las ventanas a escuchar la música de la ciudad, llena de los ritmos africanos por los residentes de la ciudad, además del blues y el jazz que empezaban a tomar un auge en el norte. Llegó a ir a la cárcel por disparar la pistola de su padre al aire, a quien seguía viendo en días festivos junto a la nueva esposa de éste.

En su adolescencia trabajaba doble turno, por las mañanas llevaba carbón a varios establecimientos y hogares, y por las noches tocaba la trompeta en un centro nocturno. Finalmente en 1922, Louie salió de Nueva Orleans hacia Chicago, junto a uno de sus ídolos y mentor suyo, Joe “King” Oliver, quien lo invitó a su tocar con su banda en la ciudad donde se daba el auge del jazz en ese entonces.

Años después regresó a su ciudad natal, ya convertido en una estrella, en el señor Louis Armstrong. Ahora lo escuchaban a él por las ventanas, en los fonógrafos, en la radio. Satchmo, el niño de la quijada gigante.

Cada vez que cierro mis ojos tocando la trompeta, veo directamente al corazón de la vieja y buena Nueva Orleans… me dio algo por lo que vivir. 
Cita recogida por Laurence Bergreen en Louis Armstrong: An Extravagant Life.1997.


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Porque mi cabello es rizado / Sólo porque mis dientes son como perlas / Sólo porque siempre estoy sonriendo / Me gusta vestir la última moda. 
Fragmento de Shine, con elementos que estereotipaban a la gente de color

La escena comienza con un hombre negro, flojo, sentado en su sillón, quien sólo quiere descansar y escuchar la música de un joven Louis Armstrong. Segundos después entra su esposa, quien lo regaña por no hacer nada por la casa. Discuten con múltiples gesticulaciones, y en un inglés que, por momentos, resulta incomprensible de entender por la forma de hablar de ambos. Tras unos minutos, el esposo acepta trapear el piso, pero sólo un instante después de que la mujer sale de la escena, el hombre regresa a escuchar el jazz que sale del fonógrafo. Su esposa lo sorprende segundos más tarde, lo golpea en la cabeza con el trapeador, y él entra en un sueño. 

Con esta escena comenzó la primera aparición de Louie en televisión, un cortometraje musical –diferente a los de ahora por tener un rol más de película– de diez minutos dirigido por Aubrey Scotto y distribuido por Paramount. “A Rhapsody in Black and Blue” tuvo dos resultados en la carrera de Armstrong: uno muy positivo, por su habilidad con la trompeta; el otro, muy negativo, por su racismo.

Desde la escena inicial, la manera en que está ambientada una familia de color es, para muchos, algo racista. El marido flojo, la esposa trabajadora, el jazz, la casa, la forma en que discuten, entre otros elementos, forman parte de esa manera de ver a los negros contra la que siempre se luchó en Estados Unidos. 

Dentro del sueño del marido –interpretado por Sidney Easton–, él es el rey de Jazzmania, y Louis Armstrong, usando un atuendo cavernícola, con diseño de piel de leopardo, y su banda están ahí para entretenerlo. Las frases que dice, las sonrisas que su rostro hace (parte del estereotipo) y, la auténtica cereza, la interpretación de Shine, le valieron múltiples críticas.

Yo amaba a Satchmo, pero no podía entender todas eras sonrisas burlonas, sin sentido, que hizo. 
Miles Davis, jazzista.

Y, sin embargo, esa interpretación de Shine le generó un reconocimiento por su habilidad con la trompeta. El cortometraje no se promocionó como si presentase al Louis Armstrong de hoy, el que todos conocen, del que se reconoce su voz y su forma de hacer jazz. La improvisación con la trompeta que hizo al final de tan criticada canción le dieron crédito y mucho. Un paso más cerca del Louie de hoy.

Años después Shine ganó popularidad entre otros jazzistas quienes la interpretaron. Entre ellos destacan Ella Fitzgerald, una de las grandes scatistas de la historia; Willie “The Lion” Smith, destacado por su combinación del piano con el jazz; y finalmente Frank Sinatra. La presentación de Armstrong es considerada uno de sus mejores momentos tocando la trompeta, antes de darle paso a las múltiples canciones donde la dejó a un lado y comenzó a usar su voz.




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La historia dice que en 1926, mientras grababa Heebie Jeebies, se le cayó la hoja de papel donde tenía escrita la letra de la canción, y entonces comenzó a improvisar, y de su boca salían palabras sin sentido, inexistentes, do doodle do, skeet, skuld, skoot, do doodle do, be-duh-be-dee.

A pesar de no estar comprobada de manera completa tal historia, lo cierto es que el sencillo Heebie Jeebies sí formó parte importante en el desarrollo del scat como un tipo de improvisación musical que requería de un gran talento para llevar el ritmo de una canción y que tales sonidos formen parte de ella.

Años antes, Armstrong ya jugaba con su voz, pero esta improvisación, aunada a lo que ya hacía con su trompeta, definieron su estilo, el de un hombre que se sabía capaz de parar de cantar o tocar en cualquier momento y comenzar su propio estilo, su propia canción.

El scat lo retomaron otros artistas. La estadounidense Ella Fitzgerald, por ejemplo, es considerada una profesional en el scat dentro del jazz. Cab Calloway en los años 30 también se especializó en este estilo. Para tiempos más recientes, el scat se encuentra en estilos ajenos al jazz, como el hip hop o la música dance.

Pero, si algo demostró Satchmo a partir de esa grabación fue la importancia de su voz. Actualmente tal vez se le conoce más por obras como What a Wonderful World (una canción escrita especialmente para esa voz), La Vie en Rose o Hello Dolly. Tocando la trompeta, cantando, sonriendo, scateando… Louie marcó una diferencia que no se quedó sólo en el jazz sino en la música entera. Carismático, a veces polémico, pero siempre sonriente. Satchmo. Louie. Louis Armstrong.



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La Guerra del Fin del Mundo
Mario Vargas Llosa
1981

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"La imaginación es un crimen que la realidad castiga haciendo añicos a quien intenta vivirla".
Gustave Flaubert