La noche que cayó el César


[Escrito por Ricardo Blanquet]

89-0-1. Ese "1" como mancha en el historial, la única, conseguido –supuestamente regalado– cuatro meses antes. Julio lo sabe, sabe que tal vez debió ser 89-1, que no fue contundente contra el estadounidense Whitaker. Para aquella pelea incluso subió de división (peso) para retarlo. Los comentaristas lo dijeron, no debió ser empate, pero eso ya era pasado, un número más. 89-0-1.

Después de la polémica regresó a México a pelear. Una en Chihuahua y otra en Puebla. Dos victorias cómodas. Una por nocaut (KO) en el cuarto round y la segunda un nocaut técnico en el quinto episodio. 

Cuatro meses, ya era hora de volver a Estados Unidos, a Las Vegas, a mostrar que Julio César Chávez todavía peleaba, todavía era el Gran Campeón Mexicano, el César del Boxeo. Conseguir la victoria número 90, cumplir 14 años invicto, pero tampoco a arriesgarse a que pase otro Whitaker. Esta vez sería mejor enfrentar a "un pichón".

La noche del 29 de enero de 1994, la pelea estelar presentó: Julio César Chavez vs. Frankie Randall. Las apuestas: 18-1 a favor del mexicano. El César contra El Cirujano, por la victoria número 90. Pero esa noche, uno llegó con una preparación de sólo un mes anterior al encuentro, y el otro, un desconocido, ante su primera oportunidad a un título mundial. 89-0-1 contra 48-2-1.

"El contendiente número uno al título, Frankie, El Cirujano, Randall". Chiflidos. Aplausos. "Y con el pantaloncillo azul, representando a Ciudad Obregón, Sonora, el gran campeón mexicano, Julio César Chavez". Aplausos. Ovaciones. Gente de pie. Campana, choque de puños, a pelear.

Round tras round el MGM Grand iba perdiendo voz. Ya no había ovaciones, y los gritos en favor del mexicano se cambiaban por "ohh"s  cada que su rival lograba conectarlo. Al presentar la pelea decían que Randall tenía el mejor jab (golpe directo al mentón) en ese momento. Aquella noche parecía que "el pichón" lo tenía todo: velocidad, ímpetu, experiencia y más. ¿Un Whitaker más? Al final del décimo round, la esperanza era otra vez el empate, o alguna –poco probable– decisión dividida a su favor. 

"Seis minutos más y ganamos" le dijeron a Frankie en su esquina. "Ya es hora de mostrarle quién es él y quién es usted. Hay que ganar los últimos dos, boxeando, tirando combinaciones, hay que hacerlo" le dijeron a Julio. Entonces llegó el número once.

Chávez a buscar golpear a Randall. Uno golpea y el otro evade, se mueve al rededor del escenario. Uno se frustra y el otro sigue pensando en que, si aguanta, será su hazaña. Golpe bajo de Chávez, Randall lo acepta. Segundo golpe, entre bajo y a la cadera. Tercer golpe bajo del mexicano ya en desesperación, y Randall se separa quejándose. Tiempo fuera. Al César le quitan un punto por ese golpe. Ahora con suerte será empate, a menos que lo noquee, y eso busca. Minuto y medio restante y el aún campeón tira golpes en busca de que uno conecte. Entra uno, otro más. Recibe uno. Sigue. Busca. Treinta segundos... Chavez cae. Por primera vez en su carrera, casi 14 años, 90 peleas después.

Un último round y campana final. Será decisión de los jueces. La útlima esperanza: "Damas y caballeros, tenemos decisión dividida" Resultado increíble, ¿será polémico? Primer resultado: 116-111 para Frankie Randall. Segundo resultado: 114-113 para Chávez. La cara de Randall y su equipo ahora es de nervios, temen lo peor. Randall cierra los ojos. Tercer resultado: 114-113, "para el ganador... y nuevo campeón..." y Frankie abre los ojos y alza sus brazos con los guantes aún puestos.

La caída y la decisión dividida

La pelea completa. 89-1-1.





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Libro
La Guerra del Fin del Mundo
Mario Vargas Llosa
1981

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"La imaginación es un crimen que la realidad castiga haciendo añicos a quien intenta vivirla".
Gustave Flaubert