[Escrito por Luis Espinosa]
Además de su gran producción literaria, Octavio Paz fue un promotor y editor de revistas literarias, desde los 17 años y hasta su muerte, protagonizó la creación de espacios para difundir el trabajo de escritores y poetas.
Así en 1931 Paz edita Barandal: una revista sencilla, según palabras de Paz, de pura experimentación, irreverencia, y un poco de placer.
En Barandal, Octavio hace el aporte más significativo con su ensayo, “Ética del artista” un manifiesto personal que tiene como tema principal el duelo entre un arte puro y un arte revolucionario. Ese arte comprometido socialmente estaba representado en ese momento por Siqueiros, Diego Rivera, Leopoldo Méndez.
Octavio se decide por el arte puro, un arte sujeto por leyes personales y estrictas de estética. Un arte no de panfleto político. Lo más importante de Barandal fueron los gérmenes políticos de Octavio y su concepción del arte.
Barandal (aunque se publicaron pocos números) contiene colaboraciones de escritores de conocidos, entre sus maestros estaba Carlos Pellicer, a quien la revista le gustaba mucho. Novo y Villaurrutia colaboraron en el suplemento número cuatro con un fragmento de la novela Lota de loco de Salvador Novo, que jamás terminó. Villaurrutia escribió "Dos nocturnos" en el número seis.
El primer número fue escándalo en la preparatoria por su tono. Sobre Antonio Caso publicaron un comentario –a manera de burla– sobre su libro de poemas Crisopeya. También un texto sobre López Velarde y "El son del corazón". Hicieron comentarios irónicos a la idea de José Vasconcelos sobre la universalidad de la educación.
A los 23 años Octavio Paz es aparentemente de izquierda. El avance del comunismo en América Latina es muy evidente, Paz fue profesor en Mérida en un programa de escuelas para obreros, escribe poesía política y sus textos hacen cada vez más delgada la línea entre la poesía y la historia.
En los años 30 todo se politizaba, fueron los años de militancia de los escritores, que ven en la poesía y en la narrativa una forma de combate, ellos combatían al fascismo desde la página escrita. En 1937 Paz asiste en Valencia al Congreso Mundial de Escritores Antifascistas. En aquellos años cree en los soviéticos, cree en Stalin, asume la doctrina marxista y la internacionalización del proletariado.
Ya en la revista Taller, que tuvo una tirada de mil ejemplares, se publicaron irregularmente 12 números, donde lo mejor de la revista fue la concepción que tenía la revista de la poesía, que la coloca como un “salto mortal”, como una experiencia capaz de mover los cimientos del ser, la poesía puede transformar al hombre y también al mundo. El poema aparece aquí como un acto revolucionario.
Así Octavio Paz fue un integrante más de una generación que veía en la revolución la culminación del hombre, era como reconstruir con la razón la historia, casi con una visión mesiánica de ella, imagen de la cual Paz se va desprendiendo al mismo tiempo que comienzan la desfragmentación de la izquierda de Stalin. Esta función de “Santa Inquisición” de corte soviético hace que se llegue a ejercer la intolerancia a nombre del antifascismo, y Paz comienza a rechazar estos dogmas.
En 1950 se publican informes sobre los campos de concentración en la URSS (del escritor francés David Roussel). El tiempo de la “Guerra Fría” se instaura y esa izquierda no emite mínima crítica. Paz, como acto reaccionario, publica en la revista argentina “Sur” textos sobre el genocidio estalinista, rápidamente lo tacharon como “anticomunista”, desecha las ideologías y reivindica su poesía, escribe: “Renunciar a ella sería renunciar a lo que ha querido ser el hombre moderno, renunciar a ser... El marxismo es la última tentativa del pensamiento occidental por reconciliar razón e historia".
El encuentro con Neruda marcó un antes y un después en Octavio Paz: "La influencia de Neruda fue como una inundación que se extiende y cubre millas y millas —aguas confusas, poderosas, sonámbulas, informes".
Paz llega a conocer a Neruda en París, se reencuentran en Valencia, en el Congreso Mundial de Escritores Antifacistas. Octavio se llegó a pelear con el poeta chileno, se alejan en definitiva, y Paz declina de ese tipo de poesía y de “compromiso” social, se convierte en un “artepurista”, lo cual Neruda detestaba, así Paz se desprende de esa estética fundada en la política.
Como el arte siempre será búsqueda, Octavio Paz se aproximará a una construcción individual, al proceso de pulir su búsqueda.
Fuentes


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